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El ABC del Hormigón: Fundamentos Clave para la Construcción

Fecha: 18 de octubre del año 2023


El hormigón, ese material fundamental en la construcción, ocupa el segundo lugar en consumo a nivel mundial, después del agua. ¿Pero qué es exactamente el hormigón y cuáles son sus componentes esenciales? En este artículo, exploraremos los fundamentos clave de este material esencial para la industria de la construcción.


El hormigón es el resultado de una mezcla cuidadosamente balanceada de varios ingredientes: agregados, cemento, agua y aditivos. La proporción de estos elementos varía según las necesidades de resistencia de la estructura que se está construyendo. En términos generales, podríamos describir el objetivo del hormigón como la creación de una roca artificial.


La composición del hormigón se basa en la idea de que el material endurecido no debe contener burbujas, capilares ni intersticios en su interior, sino que debe ser lo más denso posible. Para lograr este objetivo, se emplean agregados finos y gruesos, agua, aditivos y cemento. En esta mezcla, los agregados desempeñan el papel de esqueleto, con el objetivo de que los diferentes tamaños se acoplen perfectamente, creando un componente casi continuo.


El cemento y el agua, por su parte, llenan las fisuras que puedan quedar en la mezcla, uniendo todos los componentes. Es en este punto donde la selección adecuada de agregados cobra gran importancia. Cuanto más efectivos seamos al asegurarnos de que los tamaños de los agregados se ajusten a las especificaciones del diseño, menos cemento necesitará la mezcla para alcanzar la resistencia deseada.


Un principio fundamental en la producción de hormigón es utilizar la menor cantidad de agua posible. Se necesita agua para dos propósitos principales: la hidratación del cemento (aproximadamente el 20% del peso del cemento para la hidratación del polvo y otro 20% para el endurecimiento) y un poco de agua adicional para garantizar la trabajabilidad de la mezcla. Sin embargo, cualquier exceso de agua, que se evapore más tarde, puede generar microcapilares en el interior del hormigón endurecido. La proporción ideal de agua en hormigones de uso normal oscila entre el 45% y el 50% del peso del cemento.


Los aditivos plastificantes pueden mejorar la trabajabilidad del hormigón sin introducir microburbujas o capilares en su estructura interna. Sin embargo, estos aditivos son costosos y deben usarse con precisión.


En el caso de hormigones de muy alta resistencia, el agua utilizada se limita a la cantidad necesaria para la hidratación, y la manipulación posterior se logra mediante el uso de aditivos superplastificantes.


En resumen, el hormigón es mucho más que una simple mezcla de ingredientes. Su calidad y durabilidad dependen de la proporción cuidadosa de agregados, cemento, agua y aditivos, así como de la elección de los componentes y la gestión eficaz del agua en la mezcla. Estos fundamentos son esenciales para asegurar el éxito en cualquier proyecto de construcción que implique el uso de hormigón.


Autor: ING. José Peralta

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